Dejar de Fumar

El Cigarro no cura la Ansiedad

Esta es una afirmación clave cuando se trata de dejar de fumar. Podríamos incluso arriesgarnos a decir que podría ser la piedra angular de todo el proceso. Y podemos imaginarnos la expresión en la cara de nuestros lectores ante lo precedente pero es una verdad absoluta, y para lograr entender el enunciado con que comienza este artículo es menester entender primero que es exactamente la ansiedad, como funciona en la mente humana y como se relaciona con el nefasto vicio del cigarro.
Dejar de Fumar

Comencemos pues por eso, ¿qué es la Ansiedad? La ansiedad es un sentimiento que puede llegar incluso a un desorden psiquiátrico en el cual media el temor y/o preocupación pero sin que medie una razón especifica. Lo peligroso de este sentimiento, y que se agrava cuando llega más allá de los límites controlables, es que genera respuestas físicas como hiperventilación, aumento desmedido de la presión sanguínea, entre otros que si no se controlan pueden llevar a cosas mucho más graves. En casos específicos es necesario que se administre medicamentos (normalmente anti-depresivos) para mantenerla bajo control y así evitar agravar condiciones preexistentes en la persona como hipertensión arterial o diabetes.

 

DEJAR DE FUMAR Y DEJAR LA ANSIEDAD

 

Interesante enunciado, pero muy cierto, y ahora explicaremos porqué, en principio de cuentas entendamos que el cigarro no cura o alivia la ansiedad, no, LA CREA. Sí, suena increíble pero es así. Lo que sucede es lo siguiente, y sucede con cualquier sustancia a la que alguien se haga adicto, está crea dos tipos de dependencias, una física, y una psicológica. Una va de la mano de la otra una vez que se comienza a consumir cualquier sustancia, en nuestro caso, todas las que contiene el cigarro, en especial la nicotina.

Dejar de Fumar

Cuando se crea una adicción el cuerpo se adapta y comienza a necesitar la presencia de esta para poder estar “bien”, esta es la parte física. La parte psicológica se manifiesta precisamente cuando la mente entra en juego para buscar que la sustancia en cuestión sea proveída. Aquí es donde entra ese sentimiento de “ansiedad” qué dicen sentir los fumadores. Sin embargo nada mas alejado de la realidad. Lo que en realidad sucede es algo que se conoce como “Síndrome de la abstinencia” y es precisamente el proceso psicológico en que el cuerpo informa al cerebro que la sustancia a la que se es adicto ya no está presente y por lo tanto que debe generar algún proceso para obtenerla y entonces aparece la ansiedad, por tanto el fumador al ver que consumiendo tabaco logra calmar esta “falsa ansiedad” comienza a creer que es un método real de dominarla.

Es por esta razón que el método de Allen Carr se enfoca precisamente en ayudarte a entender esta clase de situaciones para cuando, al dejar de fumar, este síndrome se presente, sepas entender la razón real que lo produce y así puedas reenfocarlo hacía algo que no sea consumir tabaco. Hay muchas formas de hacerlo.

Y esto es importante porque una vez logres esto verás como poco a poco encuentras la libertad que tanto anhelas.