dejar de fumar

El Estrés como excusa para Fumar

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Bien, para quienes crecimos en las décadas de los 80s y 90s era muy normal ver en las oficinas la existencia de ceniceros de forma que quienes consumieran tabaco tuvieran un sitio para dejar los restos de los cigarrillos que consumían durante el día mientras llevaban a cabo sus labores. O que decir de las imágenes que películas y series de televisión nos mostraron haciendo que el cigarrillo fuera el “compañero” inseparable de reporteros, policías, ejecutivos, y cualquiera que tuviera un empleo en una oficina.
Dejar de Fumar

Claro está que esta imagen fue pagada y ordenada por las grandes tabacaleras. Pero la razón es muy diferente de lo que te imaginas, no solo se trata de mostrar el producto y publicitarlo sino también de mostrar que debe ser parte de todo entorno laboral y que por su medio se puede y debe trabajar mejor pues ayuda a calmarse y, según ellos, mejor aún si acompañado de café (obvio que no es así). Y es de lo que queremos hablar hoy y además desbancar. Esa idea de que el estrés, literalmente, se combate con tabaco.

DEJAR DE FUMAR NO CREA ESTRÉS, TE LIBERA DE AMBAS

Entendamos algo, el estrés es inherente de cualquier trabajo. No existe en el mundo trabajo alguno que garantice paz y serenidad en su desarrollo, y si, hay unos mas que otros en que el estrés es fuertísimo.  y la imagen que nos han vendido es que fumar es el remedio ideal para combatirlo y vencerlo, lo cual es una falsedad.

Entendamos el porqué. En primera instancia al fumar ingerimos o inhalamos una enorme cantidad de químicos, uno de ellos el peor de todos: la nicotina. Porque el peor se dirá si todos hacen daño? Simple. Porque este es el que genera la dependencia y genera que se necesite estar fumando un cigarrillo tras otro.
Dejar de Fumar

Debemos recordar que el cerebro humano es el órgano mas complejo del cuerpo humano y aunque no es mucho lo que sabemos la medicina ha logrado descubrir que en este órgano se mueve un delicado equilibrio de sustancias químicas y procesos afines y de ahí que exista un amplio arsenal de medicamentos para tratar e incluso curar una gran cantidad de padecimientos de índole psicológico y conductual. Aquí es donde entra en juego la nicotina. Siendo un químico, su ingesta causa un desequilibrio en el cerebro.

Es necesario explicar que un desequilibrio en la parte química del cerebro dará lugar, por tanto, a cambios en la conducta de la persona afectada. En el caso de la nicotina, dichos cambios se resumen en diferentes grados de ansiedad conforme la cantidad de nicotina existente en el cuerpo va disminuyendo (de ahí que hablemos de dependencia), esta ansiedad, y no otra cosa, es la causa de que el afectado sienta la necesidad de fumar y luego de hacerlo, una placentera calma.

El problema es que durante el día de trabajo la persona que fuma asocia los diferentes grados de ansiedad a las diferentes situaciones que se presentan en el mismo y nunca las asocia a su consumo de tabaco. De ahí que si se sucede un problema con un cliente, una discusión con un superior o un subalterno, la reacción inmediata es fumar pues, creen, que el cigarro les dará calma luego de aquel incidente.

Y si, les da calma, pero no por lo que creen sino porque provee una nueva carga de nicotina al cuerpo. No olvidemos que la mente es un ente maravilloso y que es capaz de encontrar justificaciones a todo y cuando se trata de una adicción, aún más.

Por eso debemos entender que el estrés no puede ser motivo para no dejar de fumar, pues no tiene relación con el tabaco. Es mas bien el consumo de nicotina la que causa los ataques de ansiedad que se mezclan con el estrés y dan lugar al engaño.

El tiempo de dejar de fumar es ahora y el momento de tomar una decisión de vida es hoy.