Dejar de Fumar

Engañando a la Mente, engañamos al Cuerpo

La mente es quizá el centro de poder mas grande que existe, y se ha llegado a esta conclusión conociendo apenas un mínimo porcentaje de lo que esta puede hacer, y lo que esta, en su totalidad puede hacer, solo podemos especular pero queda claro que es algo verdaderamente increíble. Y que tiene esto que ver con dejar de fumar? Bueno, en realidad tiene muchísimo que ver. Porque esta es una herramienta fundamental para lograr la consecución de esta meta.

 Dejar de Fumar

Entendamos que dejar el cigarro es un proceso, un proceso que muchas veces hemos dejado claro que no es sencillo (y sería muy deshonesto de nuestra parte venir y decir lo contrario) y que requiere no solo del fumador en si que quiere dejar tan feo vicio sino también del grupo de apoyo que estará a su lado para que esto suceda. Pero también significa que aquel deberá trabajar duro para lograr su cometido, y eso significa que su mente jugará un papel preponderante en el proceso, y aquí viene de lo que queremos hablar hoy.

LA MENTE COMO PILAR FUNDAMENTAL PARA DEJAR DE FUMAR

Está comprobado que un gesto puede causar un cambio de emociones y aquí es donde comienza el trabajo, comencemos por entender que la mente responde a lo que los músculos hacen (si, aunque no lo creas) por lo tanto si sonreímos la mente inmediatamente interpreta que nos sentimos bien, que hay alguna razón que nos hace sentir bien y por tanto procede con los cambios químicos para dar paso a este sentimiento.

Cuando aplicamos esto al proceso para dejar de fumar nos encontramos con una herramienta poderosa que nos ayudará en aquellos momentos cuando la ansiedad y el malestar producto de la abstinencia se abatan sobre nosotros.

 Dejar de Fumar

Y es que esos son los momentos donde más vulnerable está el fumador para dejar a un lado el proceso y recaer en el tabaco. Si, entendemos que lo que se ha dicho hasta ahora puede resulta increíble y quizá hasta sacado de la manga, está bien, es normal, sin embargo esta basado en algo conocido como la Hipótesis de la Retroalimentación Facial.

Esta hipótesis explica que, específicamente lo que nuestra cara muestre, es lo que nuestro cerebro reflejará. Se han hecho estudios diversos en los que se ha demostrado que cuando una persona forza una sonrisa, en pocos momentos esta dejara de ser forzada y la persona comenzará a sentirse realmente feliz y contenta. Esto sucede porque, como dijimos al inicio, el cerebro detecta la flexión de los músculos faciales dibujando una sonrisa y su interpretación es que debe existir algún motivo para ello y por tal pone en funcionamiento todos los elementos químicos necesarios para que esa sensación se confirme.

La mente es pues, mucho más de lo que podemos imaginar y en el caso del proceso para dejar la nicotina es una herramienta que será clave para llegar a la meta, claro también será críticamente necesaria la presencia del grupo de apoyo del que hablamos siempre y que ayudará a que no recaigamos (aunque recordemos que en ocasiones recaer puede ser parte del proceso) y que podamos al final, ser libres este nocivo vicio.