¿Porqué los fumadores creen que es tan difícil dejar de fumar?

Cruzar una calle es fácil, pero sólo si se hace de la manera correcta. Si tratas de cruzar una avenida llena de tráfico, en la noche, vestido con ropa oscura, con una venda en los ojos, medio borracho y caminando hacia atrás, estarás convirtiendo algo que es básicamente fácil en algo muy difícil. Y lo mismo ocurre cuando se trata de dejar de fumar.

Los fumadores creen que es difícil dejar de fumar por tres razones: Primero: Todo el mundo dice que es difícil. Los fumadores son bombardeados con mensajes de otros fumadores, compañías farmacéuticas y los “expertos” en dejar de fumar (muchos de los cuáles nunca han fumado un cigarro en su vida) que dicen que dejar de fumar “es más difícil que dejar la heroína”. ¿Podrías imaginar una peor actitud mental para abordar el problema?

En segundo lugar, los fumadores realmente están convencidos de que fumar los ayuda a relajarse, a manejar el estrés, que los ayuda a concentrarse, que los mantiene delgados, etc. Cualquier fumador que deje de fumar, pero siga teniendo estas creencias, seguirá teniendo el deseo de fumar en estas situaciones, y tendrá que utilizar la fuerza de voluntad para tratar de superar este deseo. Esto crea un conflicto, una parte de ellos quiere dejar de fumar, pero otra parte quiere seguir fumando, y este conflicto –y no la abstinencia de la nicotina- es el que crea los síntomas de ansiedad, miedo, pánico e irritabilidad que muchos fumadores asocian con dejar de fumar.

En tercer lugar, los fumadores están seriamente mal informados acerca de la nicotina, particularmente en relación a lo adictiva que es y a los síntomas de abstinencia.

Pero a pesar de estas historias de terror, de vez en cuando uno se topa con una de esas personas que dice: “Dejar de fumar es fácil.” Yo soy una de esas personas y quiero compartir mi experiencia contigo.

Comencé a fumar a los 14 años, y durante 16 años no pasé un solo día sin cigarros. Cuando lo dejé estaba fumando más de 2 cajetillas al día. Traté de dejar de fumar varias veces durante esos años. Traté con parches y chicles de nicotina, acupuntura, fuerza de voluntad, y cualquier otro método que te puedas imaginar. Nunca logré dejar de fumar ni siquiera por un solo día con estos métodos, por las razones que expliqué anteriormente: Pensaba que iba a ser muy difícil dejarlo y que iba a sufrir mucho, me sentía privado de mi placer o apoyo y pensaba que los síntomas de la abstinencia de la nicotina serían terribles. Pero cuando tuve la oportunidad de cambiar estas creencias, fue ridículamente fácil dejar de fumar.

Lo primero que hice fue dejar de escuchar a las personas que decían que era difícil dejarlo, y comencé a escuchar a las personas que lo habían encontrado fácil. Hay muchas más personas de estas de lo que te imaginas.

En segundo lugar, empecé a desafiar las creencias que provocan el deseo de fumar. Si fumar alivia el estrés, ¿entonces por qué me sentía tan estresado? Si fumar quita el hambre, ¿por qué estaba 10 kilos arriba de mi peso? Si fumar ayuda a la concentración, ¿por qué no se los dan a los niños para que saquen mejores calificaciones en la escuela? Si fumar ayuda a la relajación, ¿por qué los fumadores empedernidos no son las personas más relajadas del planeta?

Al desafiar estas creencias pude darme cuenta de que en realidad no había nada a qué renunciar más allá de las ilusiones que tenía como fumador –muchas de las cuales había adquirido cuando era joven y estaba empezando a fumar.